La forma en que un emprendedor se gestiona a sí mismo se refleja directamente en la forma en que dirige su equipo y su empresa. Las rutinas desorganizadas, la falta de claridad en la toma de decisiones y el descuido de su propio desarrollo impactan el desempeño empresarial, afectando desde la productividad hasta la motivación del equipo. Por otro lado, los líderes que invierten en su propio equilibrio físico y mental crean un entorno más estructurado, aumentan su capacidad de liderazgo y toman decisiones más asertivas.
Para Marco Marqués, experto en gestión empresarial y fundador de la Grupo Acelerador, “la calidad del liderazgo está directamente ligada a la capacidad de un emprendedor para gestionarse a sí mismo.”La gestión de una empresa refleja la forma en que el emprendedor se cuida a sí mismo. Si no tiene claros sus objetivos, si no mantiene hábitos saludables y no invierte en su propio crecimiento, difícilmente podrá guiar a su equipo de manera eficiente e inspirar resultados”, señala.
El concepto de autogestión va más allá de la organización de la rutina: implica inteligencia emocional, resiliencia y actualización continua. Los estudios publicados en Harvard Business Review indican que los líderes que invierten en autoconocimiento y bienestar son más productivos, toman mejores decisiones y construyen entornos laborales más saludables. “La mentalidad del directivo da forma a la cultura de la empresa e impacta directamente en el comportamiento del equipo”, afirma.
El impacto del equilibrio personal en la gestión empresarial
La rutina de un emprendedor está marcada por constantes desafíos, y la forma en que los aborda define la dirección del negocio. “Cuando un líder se siente abrumado, sin energía o sin propósito, su empresa siente los reflejos de esta inestabilidad. Invertir en bienestar y mejora del liderazgo no es un lujo, sino un diferencial competitivo”, afirma.
Marques destaca que prácticas como el autoconocimiento, la organización rutinaria y la búsqueda del aprendizaje son fundamentales para una gestión eficiente. “Las empresas exitosas no se construyen sólo con procesos y estrategias. Están impulsadas por líderes disciplinados y preparadas para enfrentar desafíos. Quien quiere un negocio próspero necesita empezar a invertir en sí mismo”, afirma el experto.
Además del impacto directo sobre la productividad y la cultura organizacional, la autogestión también fortalece la resiliencia del emprendedor frente a crisis e incertidumbres. En un escenario de mercado donde las decisiones deben tomarse con rapidez y precisión, el equilibrio emocional y la claridad de propósito marcan la diferencia. “Los líderes que cuidan su salud física y mental, se actualizan constantemente y mantienen un estilo de vida alineado con sus valores tienden a construir negocios más sólidos y preparados para el futuro”, concluye.


