En un escenario cada vez más influenciado por la inteligencia artificial, la automatización y los nuevos modelos de consumo, conocer las tendencias para el próximo año es importante; sin embargo, entender lo que ya no funciona puede ser el as bajo la manga para garantizar mayor eficiencia, relevancia y, sobre todo, confianza del cliente.
“La evolución de la Inteligencia Artificial es un misterio, pues nadie sabe a dónde nos llevará y cuál será el comportamiento y los resultados que se podrán alcanzar. Por eso, conocer las anti-tendencias es una ventaja competitiva en un escenario de incertidumbres y nuevos descubrimientos”, afirma Rodrigo Bidinoto, director global de ventas en ActiveCampaign.
Bidinoto enumera las ocho principales contratendencias del marketing en 2026:
1 – Adopción de IA sin estrategia
El uso de IA sin experiencia o conocimiento técnico no genera innovación, amplifica errores y compromete decisiones críticas. Las herramientas avanzadas exigen gobernanza, objetivos claros e integración con el negocio. Sin ello, la IA se convierte solo en un ruido operacional más.
“La IA liderará las nuevas estrategias del marketing en los próximos años; sin embargo, el gran desafío actualmente es saber cuándo no utilizarla”, resalta.
2 – Visión simplista de la omnicanalidad
Este es un error recurrente: tratar todos los canales como si tuvieran la misma función e ignorar sus naturalezas distintas. El canal de conversión no puede tratarse como el canal de soporte, así como los canales de relación exigen dinámicas diferentes a los canales transaccionales. Para el director global de ventas de ActiveCampaign, “ignorar estas diferencias resulta en experiencias fragmentadas, baja eficiencia operacional y desgaste en la relación con el consumidor, comprometiendo la fidelización a largo plazo.”
3 – Mantenimiento de datos en silos
La falta de comunicación entre la información de marketing, ventas y atención compromete la visión sobre el recorrido del cliente y dificulta las acciones de fidelización. Cuando los datos permanecen aislados en sistemas que no se integran, la empresa pierde la capacidad de comprender comportamientos, anticipar necesidades y ofrecer experiencias personalizadas.
“En el marketing digital, esta fragmentación genera campañas desconectadas, enfoques repetitivos y una experiencia inconsistente, que debilita la relación con clientes recurrentes y reduce el potencial de retención y crecimiento sostenible”, afirma.
4 – El SEO ya no es suficiente
En el campo del descubrimiento de contenido, la lógica puramente basada en palabras clave pierde terreno a medida que el descubrimiento de contenido es intermediado por Large Language Models (LLM). Con ello, el foco deja de ser la palabra clave y pasa a ser la relevancia atribuida por las propias IAs. Según Bidinoto, “ya no se trata de posicionarse bien, sino de ser comprendido, citado y recomendado por sistemas inteligentes. Este movimiento da origen al GEO [Generative Engine Optimization], es decir, la optimización de contenido orientada a los nuevos mecanismos generativos.”
5 – Marketing poco interactivo y sin datos
Ignorar los datos o utilizarlos de forma superficial compromete directamente la eficacia del marketing digital. Sin un análisis consistente del comportamiento, el rendimiento y el recorrido del cliente, las decisiones pasan a basarse en suposiciones, no en evidencias.
Este escenario impide ajustes en tiempo real, reduce la capacidad de personalización y hace que las marcas dejen de atender las expectativas actuales de diálogo continuo y personalización en tiempo real, creando fricciones innecesarias a lo largo de la experiencia del consumidor. “Más que adoptar tendencias, el desafío para 2026 está en evitar prácticas que ya no tienen sentido”, explica el ejecutivo.
6 – Métricas de vanidad
Centrarse exclusivamente en métricas como “me gusta”, visualizaciones y número de seguidores crea una falsa sensación de éxito. En el marketing digital, estos indicadores no reflejan necesariamente un compromiso cualificado, generación de ingresos o retención de clientes.
“Cuando las decisiones estratégicas se basan en métricas de vanidad, las campañas pueden parecer exitosas a corto plazo, pero fallan en la conversión y en el impacto real en el negocio”, comenta.
7 – Automatización sin segmentación
La automatización es uno de los pilares del marketing digital, pero pierde completamente su eficacia cuando se aplica de forma genérica.
“Envíos masivos, flujos estandarizados y mensajes sin personalización resultan en baja tasa de apertura, bajas de suscripción, desgaste de la marca y empeoramiento de la capacidad de entrega de correos. Sin segmentación basada en comportamiento, perfil y etapa del recorrido, la automatización deja de escalar resultados y pasa a amplificar errores”, llama la atención el director de ventas global de la empresa.
8 – Growth hacking centrado solo en el crecimiento
Por último, el growth hacking desconectado de la estrategia y la sostenibilidad prioriza números rápidos en detrimento de la construcción de valor. Crecer solo por crecer, sin considerar la retención, la experiencia del cliente y la calidad de la base, genera una alta tasa de abandono y desgaste operacional.
“En el marketing digital, el crecimiento saludable está directamente ligado a la fidelización, al valor de vida del cliente y a la consistencia de la experiencia entregada a lo largo del tiempo”, concluye.

