Con el avance de la transformación digital y la creciente competencia en el comercio minorista, los emprendedores se enfrentan cada vez más a una decisión crucial: ¿es más ventajoso empezar en el comercio electrónico a través de grandes marketplaces o invertir desde el principio en una operación con su propio sitio web? La respuesta depende de numerosos factores, y no existe una fórmula única que funcione para todos los negocios.
Según datos de la Sociedad Brasileña de Comercio Minorista y Consumo (SBVC), aproximadamente 781 TP3T de los ingresos del comercio electrónico en el país provienen de marketplaces, lo que refuerza su liderazgo como puerta de entrada a las ventas digitales. Marketplaces como Amazon, Shopee y Mercado Libre han demostrado ser aliados clave para quienes buscan una rápida entrada al mundo digital. Estas plataformas ofrecen una estructura robusta, acceso inmediato a una amplia base de consumidores y facilidad operativa.
Sin embargo, esta gran tienda también presenta desafíos importantes. Las comisiones por venta, las reglas de la plataforma y el control limitado sobre el proceso de compra del cliente impactan directamente en los márgenes de beneficio y la fidelización. Al priorizar el alcance y la conveniencia, los minoristas a menudo renuncian a la autonomía y a una relación directa con su público, lo que puede dificultar la consolidación de la marca a medio y largo plazo.
Por otro lado, operar a través de un canal propio, como una tienda online con dominio exclusivo, ofrece libertad de gestión, mayores márgenes por producto y una relación más estrecha con los clientes. Según una encuesta de Nuvemshop, las tiendas con un canal directo pueden lograr hasta un 301% más de margen neto. Además, una encuesta de PWC indica que el 621% de los consumidores prefiere comprar directamente a la marca, si esta opción está disponible.
A pesar de estas ventajas, gestionar un negocio de comercio electrónico propio requiere planificación, conocimientos técnicos e inversión en marketing digital, atención al cliente, logística y contenido. Fidelizar a un público objetivo y un ecosistema de ventas eficiente requiere tiempo y dedicación. Sin embargo, recientemente, las herramientas de creación de tiendas con tecnología de marca blanca, la automatización del marketing y el poder de la economía creativa han facilitado este proceso para los pequeños emprendedores, haciendo más viable la entrada al canal directo. Aun así, el éxito en este modelo depende de una estrategia y una ejecución sólidas.
Es importante destacar que no se trata de elegir un canal en lugar de otro, sino de integrar ambos de forma complementaria. Muchos minoristas ya adoptan un enfoque híbrido, aprovechando el alto tráfico de los marketplaces para atraer nuevos clientes y redirigirlos a sus propios canales, donde pueden ofrecer beneficios exclusivos y una experiencia diferenciada. Y, una vez más, este escenario está comprobado: los datos de mercado indican que aproximadamente el 62% de los consumidores que compran en marketplaces también visitan las tiendas oficiales de los vendedores en busca de condiciones especiales, como cupones o promociones personalizadas.
Sin embargo, esta integración requiere equilibrio. El canal directo debe cumplir con los estándares que ofrecen los marketplaces, especialmente en cuanto a plazos de entrega, calidad del servicio y navegación fiable. Por lo tanto, es fundamental invertir en logística inteligente, alianzas estratégicas y centros de distribución que garanticen entregas rápidas.
En definitiva, lo ideal no es simplemente elegir entre estar en marketplaces o gestionar una tienda propia, sino comprender cómo cada opción puede contribuir a la estrategia empresarial en diferentes etapas de madurez. La clave está en planificar con claridad, implementar de forma consistente y supervisar de cerca los resultados. En un mercado cada vez más dinámico, triunfar en el comercio electrónico se basa menos en dónde vender y más en cómo vender de forma inteligente, integrada y alineada con los objetivos de la marca.

