La adopción de prácticas ESG (Medio Ambiente, Social y Gobernanza, en traducción libre) se ha convertido en una de las principales prioridades del mundo empresarial. Independientemente de si la motivación es causar un impacto social positivo o fortalecer la imagen reputacional ante el mercado, 71% de empresas brasileñas adoptan o ya han iniciado alguna acción de sostenibilidad. Los datos provienen de la encuesta 2024 ESG Panorama ESG 2024' publicada recientemente por la Cámara Americana de Comercio para Brasil (Amcham).
Incluso con un escenario en evolución, los desafíos para el éxito y la integración de estas iniciativas dentro de las organizaciones siguen siendo inmensos. Además de los obstáculos en materia de recursos, hay un punto fundamental que a veces tiende a descuidarse: la conexión con la cultura. Esto significa que el tema debe vincularse a la gestión y, en este sentido, la implicación activa de los altos directivos es fundamental.
También según el informe Amcham, 77% de los encuestados señalaron el papel de los directores ejecutivos como esencial para promover la agenda ESG en las empresas, reforzando la responsabilidad de los gerentes por el desarrollo y la continuidad de las acciones internamente.
Una encuesta de la consultora alemana Roland Berger también profundiza un poco más esta perspectiva. El estudio destaca que para el 84% de los máximos dirigentes de Brasil, la sostenibilidad es fundamental para el negocio, pero que hay una caída al 42% cuando se hace la misma pregunta a otros empleados.
La diferencia de percepción que trae la investigación se debe a la falta de aplicación de la sostenibilidad en la rutina de la empresa, problemas de comunicación interna y falta de sinergia entre objetivos e incentivos. Para 21% de los encuestados, es necesario tratar el tema como una prioridad dentro de la cultura de la empresa.
Integrar la agenda ESG
Sin ver valor en lo propuesto, difícilmente es posible contar con la adherencia y compromiso del equipo. Así, para que las prácticas ESG se incorporen efectivamente, es fundamental integrarlas a la cultura organizacional SO y no se habla de cultura sin considerar absolutamente todos los niveles jerárquicos.
Al hablar de iniciativas encaminadas a la diversidad y la inclusión, por ejemplo, es necesario tener presente qué acciones se desarrollarán para asegurar que el tema no sea sólo el discurso. En este sentido, se consideran los procesos de reclutamiento y selección, capacitación y desarrollo, así como las políticas internas para la promoción y retención del talento.
Esta integración requiere transparencia y comunicación abierta para que los valores sean asimilados y compartidos por empleados, clientes e inversores. Por ello, es importante informar sobre las iniciativas que se llevan a cabo con la publicación de informes, detallando los objetivos alcanzados y las áreas a mejorar. Además, se recomienda mantener abiertos los canales de comunicación, permitiendo comentarios y sugerencias de los empleados.
Al final, es necesario reflexionar sobre lo que representa esta agenda: ¿qué valores y principios está dispuesta a abrazar la organización? Al fin y al cabo, cuando la agenda forma parte del ADN de la empresa, cada decisión y acción debe reflejar este compromiso, que es responsabilidad de todos los que forman ese equipo.

