En el sector mayorista y de distribución, la eficiencia operativa ya no es solo un diferencial competitivo, es una condición de supervivencia. Las empresas que se ocupan de grandes volúmenes de pedidos necesitan procesos confiables, rápidos y de bajos fondos. En este entorno, integre el Bling ERP en el comercio electrónico B2B ya no es una decisión técnica restringida al equipo de TI y se ha convertido en una elección estratégica capaz de determinar la competitividad del negocio.
Cuando ERP y comercio electrónico operan de forma aislada, todo el equipo de la empresa pierde fluidez. Con existencias desactualizadas, los pedidos pueden duplicarse, retrasar las facturas y la experiencia del cliente se deteriora. Lo que parece ser solo “un detalle operativo” en la práctica compromete el margen, que ya es naturalmente ajustado en el sector. Una encuesta de PwC muestra que los procesos de backoffice pueden consumir hasta 25% del margen operativo de las pequeñas y medianas empresas. Para las empresas que dependen de la escala y trabajan a precios competitivos, este desperdicio puede significar la diferencia entre crecer y estancarse.
Un error común para muchos distribuidores es creer que pueden “arreglar” fallas sistémicas con hojas de cálculo, correos electrónicos o lanzamientos manuales. A corto plazo, esta solución improvisada puede parecer suficiente. Pero a medida que crece el negocio, estos atajos se convierten en cuellos de botella que aumentan los costos ocultos, reducen la agilidad y detienen la expansión. Lo que parecía tener el control en realidad se convierte en un obstáculo para competir en mercados cada vez más digitales.
Vale la pena señalar que tanto Bling como un e-commerce B2B, por separado, ya son herramientas poderosas. El primero organiza la financiación, el inventario y la emisión de documentos fiscales. El segundo extiende el alcance de las ventas, otorga escala a las relaciones con los clientes y abre canales para nuevos ingresos. Sin embargo, cuando operan sin integración, solo renuncian a parte de su potencial.
Los pedidos ingresan automáticamente al ERP, los inventarios se actualizan en tiempo real, las facturas se emiten sin intervención manual y los informes reflejan la realidad de la operación sin demoras. Lo que una vez fue una fuente de errores y retrabajo se convierte en fluidez e inteligencia operativa. Para el distribuidor, esto significa ganar velocidad de respuesta, mejorar el nivel de servicio y proteger los márgenes en un sector donde cada punto porcentual cuenta.
Según Abad/Nelseniq 2025, el distribuidor mayorista crece por encima de 10% por año, un ritmo que requiere una eficiencia absoluta. Las empresas que no digitalizan rápidamente pierden competitividad, dejando espacio a competidores que ya entendieron que la tecnología no es soporte, sino un motor de crecimiento. Además, la integración de Bling y el comercio electrónico B2B fortalece la confianza de los clientes. Información más precisa sobre la disponibilidad del producto, los tiempos de entrega y la facturación reducen el ruido y aumentan la previsibilidad.
Esta transparencia genera lealtad, mejora la relación y sostiene el crecimiento a largo plazo. Al final, la integración no es un detalle técnico, es una decisión estratégica. Representa el puente entre sobrevivir en el presente y prepararse para el futuro. Las empresas que posponen esta elección corren el riesgo de perderse en el retrabajo, mientras que las que adoptan la integración ganan ganancias en escala, eficiencia y competitividad. En el sector mayorista y de distribución, la cuestión ya no es “si” integrar, sino “cuando”. Y, en este juego, cada mes de retraso significa espacio asignado al competidor.
*Rafael Calixto es un especialista en ventas B2B con amplia experiencia en modernización de procesos de negocio, integración de tecnología de ventas, creador de soluciones con Agentes de Pedidos Inteligentes (AIP) para ventas B2B a escala y CEO de Zydon.

