La transformación que promueve la inteligencia artificial en ventas y atención al cliente es menos una promesa futurista y más una realidad operativa que reposiciona funciones, métricas y expectativas dentro de las empresas. La adopción acelerada de modelos generativos y soluciones conversacionales ha permitido automatizar tareas rutinarias, liberando tiempo a equipos humanos para resolver casos complejos y, al mismo tiempo, aumentando la personalización de interacciones a escala, fenómeno que ya se traduce en un uso masivo de IA por parte de las áreas de ventas y servicios.
En la práctica, las tendencias convergen en torno a algunos vectores claros: asistentes virtuales de nueva generación, flujos de trabajo de agentes mejorados con IA, personalización predictiva y modelos de conocimiento que combinan la búsqueda con la generación de respuestas. Los chatbots tradicionales han sido reemplazados por agentes basados en modelos generativos integrados en bases de conocimiento corporativas mediante técnicas de Generación Aumentada por Recuperación (RAG), que recuperan documentos relevantes y utilizan estos extractos para generar alucinaciones más precisas y menos propensas.
Desde una perspectiva empresarial, la IA está remodelando el embudo de ventas al respaldar la prospección automatizada, la priorización de clientes potenciales, la generación de propuestas y la preparación de argumentos personalizados para cada cliente. Herramientas que analizan el comportamiento de navegación de señales en tiempo real, el historial de compras, las interacciones en canales digitales, comienzan a sugerir enfoques e incluso scripts de negociación para los vendedores, aumentando la eficiencia del ciclo económico.
La influencia directa de la IA en el comportamiento de compra también es notable: durante los períodos promocionales y la estacionalidad, las herramientas y asistentes digitales impulsaron las ventas en línea y cambiaron los patrones de conversión y devolución. Los datos de Salesforce señalaron aumentos en las tasas de uso de chatbot por parte de los consumidores y una proporción cada vez mayor de decisiones de compra influenciadas por las recomendaciones generadas por la IA, lo que refuerza la necesidad de integrar modelos de servicio y ventas con capas de comercio electrónico y CRM para cerrar la cadena de valor. Al mismo tiempo, estas ganancias plantean desafíos operativos, como mayores retornos en algunos segmentos y la necesidad de ajustar las políticas logísticas y posventa frente a mayores volúmenes y comportamientos de compra facilitados por la IA.
Sin embargo, muchas organizaciones han gastado mucho en pilotos de GenAI y aún informan dificultades para convertir proyectos en valor sostenible, ya sea debido a problemas de calidad de los datos, falta de integración con TI heredada o brechas de gobernanza y habilidades internas.
De cara al futuro, las empresas que prosperarán serán aquellas que sepan delegar el trabajo repetitivo y de escala a la IA, sin renunciar al servicio humano en tiempos de mayor sensibilidad. Las estrategias ganadoras combinarán modelos RAG para la precisión de la respuesta, canalizaciones de datos sólidas para alimentar la personalización y programas de mejora de habilidades para vendedores y agentes, de modo que las personas y las máquinas actúen como un equipo cohesivo. En 2025, vender y servir ya no es solo un debate sobre la tecnología para convertirse en un ejercicio estratégico en la arquitectura organizacional, donde la IA funciona como palanca de eficiencia, innovación y, cuando está bien gobernada, una ventaja competitiva sostenible.
*Thiago Hortolan es director ejecutivo de Tech Rocket, una empresa derivada de Sales Rocket dedicada a crear soluciones Revenue Tech, uniendo inteligencia artificial, automatización e inteligencia de datos para escalar todo el recorrido de ventas, desde la prospección hasta la lealtad. Sus agentes de IA, modelos predictivos e integraciones automatizadas. transformar la operación empresarial en un motor de crecimiento continuo, inteligente y mensurable.

