El auge de la digitalización en sectores como el comercio minorista, la salud y las finanzas está situando la seguridad digital en el centro de la experiencia del usuario en las aplicaciones. Datos de la consultora MarketsandMarkets indican que se prevé que el mercado global de autenticación multifactor se duplique para 2027, pasando de 13 000 millones de dólares en 2022 a más de 26 000 millones de dólares. Esta tendencia refleja la demanda de los consumidores: además de ser funcional, la aplicación debe ser segura.
Segundo Rafael Franco, CEO sí Código alfa, empresa especializada en el desarrollo de aplicaciones para sectores como el reparto, la tecnología financiera y la salud, funciones como la biometría facial, los tokens temporales, la autenticación adaptativa y el análisis de comportamiento ya forman parte de la arquitectura de seguridad estándar de las aplicaciones robustas. «Los usuarios buscan seguridad, pero también fluidez. Por ello, tecnologías como la autenticación biométrica y el análisis de comportamiento están ganando terreno. Refuerzan la protección sin crear barreras innecesarias», afirma.
Para el ejecutivo, la diferencia radica en desarrollar aplicaciones con seguridad integrada desde el principio. «Cuando la protección es el núcleo de la arquitectura de la aplicación, la marca inspira confianza incluso antes de la primera interacción. Esto tiene un valor directo en las relaciones con los clientes y las conversiones de ventas», analiza.
Entre los recursos más utilizados, según Franco, están:
- Autenticación de selfies y biometría digital
- Tokenización y cifrado de extremo a extremo
- Sistemas integrados antifraude
- Análisis del comportamiento para detectar patrones inusuales
- Autenticación adaptativa basada en la ubicación y el dispositivo
Estas tecnologías hacen que la experiencia del usuario sea fluida y segura, además de proteger los datos sensibles y mitigar el riesgo de fraude. «Las empresas que tratan la protección de datos con el mismo cuidado que el diseño o el marketing se están posicionando mejor. La seguridad se ha convertido en un criterio clave», recalca.
La digitalización del sector financiero, impulsada por soluciones como las billeteras digitales, las finanzas abiertas y BaaS (Banca como Servicio), intensifica la urgencia de este problema. «Las aplicaciones financieras deben ser rápidas, pero sobre todo, seguras. Nos referimos a datos bancarios, transacciones y crédito. Las brechas de seguridad en este entorno son inaceptables», señala Franco.
Más allá de la protección, la seguridad digital también influye en la percepción del valor y la lealtad del cliente. Las aplicaciones que inspiran confianza tienden a tener una mayor retención, menores tasas de abandono y mayor interacción. En sectores como el reparto de comida a domicilio y la movilidad urbana, donde el tiempo de respuesta es crucial, la fluidez es crucial. «Los clientes se dan cuenta de que una empresa se toma la seguridad en serio, incluso antes de introducir su primera contraseña», resume.
El futuro de la seguridad digital en las aplicaciones apunta a experiencias aún más integradas, utilizando inteligencia artificial para predecir riesgos y adaptar los niveles de protección en tiempo real. En lugar de bloquear a los usuarios, la tecnología evoluciona para protegerlos casi imperceptiblemente, reforzando la confianza como uno de los activos más valiosos de la economía digital.
Con sedes en São Paulo, Curitiba y Orlando, EE. UU., Alphacode es responsable de soluciones digitales que utilizan más de 20 millones de personas cada mes. Entre sus clientes se incluyen grupos como Habib’s, Madero, TV Band y China In Box.