El aumento de las restricciones a los alquileres a corto plazo en varias ciudades podría beneficiar al sector hotelero tradicional, y las marcas hoteleras tradicionales ya se están preparando para satisfacer esta demanda, al menos eso es lo que afirman gigantes del mercado como La casa de Hyatt.
En los últimos años, plataformas como Airbnb han transformado el mercado turístico, impactando los precios, el turismo, la hospitalidad y la infraestructura en los destinos más codiciados. Esta nueva forma de alojamiento ha transformado la forma en que viajamos, pero también ha generado desafíos en los grandes centros urbanos. El impacto de los alquileres a corto plazo se extiende más allá del turismo, agravando la escasez y los precios de la vivienda en ciudades como Barcelona, Berlín y Nueva York.
Para frenar el impacto del crecimiento de los alquileres a corto plazo, varias ciudades han adoptado restricciones y nuevas normas, lo que ha generado controversia entre residentes, propietarios e inversores. En este contexto, el sector hotelero tradicional ha buscado reforzar sus factores diferenciadores para atraer a este público.
La presión regulatoria ya se está sintiendo en el mercado: las acciones de Airbnb cayeron más de un 6% después de la conferencia telefónica sobre ganancias, acumulando una pérdida de más de un 7% desde la publicación de las mismas.
Ante este cambio, los hoteles se han posicionado estratégicamente, destacando atributos que contrastan con las debilidades de los alojamientos alternativos, a menudo asociados con el riesgo, la falta de calidad y la inestabilidad. Si bien los alquileres vacacionales siguen atrayendo a los inversores, plantean desafíos como la alta carga de trabajo, las barreras legales y la imprevisibilidad de los ingresos. Los hoteles, por otro lado, ofrecen ventajas consolidadas como la seguridad, la limpieza, el servicio 24 horas y las opciones de ocio, capaces de atraer a consumidores cada vez más exigentes. Destacar estas ventajas se vuelve crucial ante la creciente frustración de los viajeros ante las limitaciones del modelo alternativo.
El panorama actual también representa una oportunidad para que los hoteles atraigan a nómadas digitales y viajeros corporativos que buscan estabilidad e infraestructura profesional. Muchos ya evitan los alojamientos vacacionales debido a la imprevisibilidad y prefieren hoteles para estancias más largas, según un estudio de Morning Consult, que muestra que el 61 % de los viajeros corporativos prefieren hoteles a alojamientos vacacionales cuando su estancia supera los siete días..
Si bien Airbnb se destacó en su momento por ofrecer cierta autenticidad, ahora los hoteles también invierten en experiencias más locales y personalizadas para atraer huéspedes. Un ejemplo de ello es Hyatt Inclusive Collection, la línea de resorts todo incluido de Hyatt. «En nuestros resorts, hemos comenzado a invertir en experiencias locales, asociándonos con pequeñas empresas y valorando la gastronomía regional, sin sacrificar la tecnología, con soluciones como el check-in digital y servicios personalizados», explica Antonio Fungairino, Director de Desarrollo para las Américas de Hyatt Inclusive Collection.
Los hoteles pueden invertir más en estancias prolongadas, externalizando la gestión a operadores especializados, lo que hace que el modelo sea más práctico y rentable. Las estancias prolongadas tienen una ocupación más estable y un flujo de caja predecible. Operar varias unidades permite economías de escala y una mayor rentabilidad.
Invertir en varias unidades en hoteles de estancias prolongadas ayuda a mitigar el riesgo y a abordar la inestabilidad. Con la vista puesta en este mercado, algunas cadenas han lanzado nuevas marcas enfocadas en este modelo, apostando por una mayor resiliencia y rentabilidad. Ante la presión sobre Airbnb debido a su impacto en los barrios, los hoteles pueden reposicionarse como líderes en turismo sostenible, creando empleo y contribuyendo a la economía local.