La demanda de entregas ultrarrápidas ya no es una ventaja competitiva y se ha convertido en una expectativa de los consumidores. El llamado Comercio Rápido, o comercio rápido, ha transformado el sector minorista imponiendo un nuevo estándar de agilidad. Hoy en día no basta con ofrecer un buen producto con un precio atractivo, es imprescindible que llegue en unas horas, preferentemente el mismo día de compra. Pero detrás de la comodidad que deleita al cliente, hay una compleja operación logística que desafía a empresas y transportistas.
“La expectativa de velocidad está aumentando. Entrega el mismo día (entrega el mismo día y REQUIERE más que agilidad: es una ecuación entre tecnología, planificación y eficiencia operativa”, dice Álvaro Loyola, gerente nacional de Drivin Brasil, ampliación que optimiza los procesos logísticos de la flota y es un líder del mercado.
Según una encuesta de Capterra, al 95% de los consumidores le gustaría recibir sus pedidos más rápido, y al 69% afirma que al comprar alimentos y bebidas esperan recibirlos en una hora. “Este dato refleja un comportamiento que ya extrapola el sector alimentario e influye en todo el comercio minorista. La gente está dispuesta a pagar más por la comodidad”, añade Loyola.
A pesar de la creciente demanda, los obstáculos son muchos, especialmente en un país con dimensiones continentales como Brasil. Desafíos como la previsión de la demanda, la gestión de inventarios y las rutas logísticas en ciudades con mucho tráfico e infraestructura deficiente pueden comprometer la eficiencia de la entrega el mismo día. Además, muchas empresas, especialmente las más pequeñas, se topan con una falta de recursos para implementar procesos ágiles y automatizados.
“Gestionar este tipo de entregas sin tecnología es prácticamente inviable. Un Sistema de Gestión del Transporte (TMS), por ejemplo, permite encaminar las entregas de forma inteligente, rastrear en tiempo real el movimiento de la carga e integrar todas las etapas del proceso logístico”, explica Loyola. Según él, este tipo de herramientas es fundamental para que las empresas puedan mantener la calidad del servicio sin comprometer sus costes operativos.
La integración entre inventario, transporte y comunicación con el cliente es otro punto clave.“El consumidor quiere saber dónde está el pedido, cuánto tiempo queda para su entrega y, sobre todo, quiere que se cumpla este presupuesto. Para ello, la gestión debe ser muy precisa, desde el clic en la compra hasta el momento en que suena el timbre”, afirma el ejecutivo.
Para profundizar el debate sobre los desafíos del Quick Commerce, Drivin organizará un seminario web gratuito el 25 de junio a las 11 a. m., transmitido por LinkedIn. Los expertos de la empresa compartirán ideas sobre cómo la tecnología puede ayudar a los minoristas a adaptarse a esta nueva realidad enlace .


