Después de años de ser tratada como una simple capa logística, la entrega finalmente asume su verdadera naturaleza: un ecosistema. Como ha defendido Diego Barreto, CEO de iFood, la entrega ya no es sólo un canal de entrega para consolidarse como una infraestructura que configura hábitos de consumo, genera recurrencia y crea nuevas dinámicas económicas. En 2026 ya no estamos hablando de un servicio que toma algo de un punto a otro, sino de un ecosistema que conecta conveniencia, datos, frecuencia y nuevas economías.
La llamada “guerra de entrega”, ahora intensificada por la presencia de tres grandes competidores nacionales, aceleró una transformación que ya estaba en marcha. La disputa ya no es sólo por la cuota de mercado y se ha vuelto relevante en la vida cotidiana de las personas. En este escenario, quienes hoy operan la entrega deben comprender que compite por el tiempo, la preferencia y la recurrencia en la vida del consumidor.
El modelo tradicional, basado exclusivamente en platos preparados, ya no sostiene el crecimiento al ritmo que exige el mercado. El consumidor ha cambiado y ampliado sus expectativas. Lo que quiere ahora es un punto de conveniencia único. Aquí nace el “novo delivery”.
Vemos aplicaciones convirtiéndose en verdaderos centros de servicios, con una cartera cada vez más diversa: compras en el mercado, farmacia, platos preparados, artículos de última hora, productos de suscripción, cafés diarios entregados directamente al cliente e incluso formatos innovadores que conectan la producción y la demanda de una manera más inteligente y manera compartida.
Esta expansión no sólo es estratégica, sino inevitable. La entrega que prospera en 2026 es la que puede posicionarse como una capa esencial para el consumo rápido, el suministro doméstico y las rutinas de trabajo. Entramos en una fase en la que la plataforma no sólo responde a necesidades, sino que diseña comportamientos.
Estamos dejando atrás el capítulo en el que la entrega se consideraba una conveniencia esporádica. Ahora se consolida como un canal primario de consumo diario. El gran cambio es comprender que quien lidera esta nueva fase no es quien realiza entregas más rápidas, sino quien construye ecosistemas más robustos e integrados.
Si 2025 fue el año de la reorganización operativa, 2026 es el año de la expansión inteligente. Un año en el que la eficiencia logística será sólo el punto de partida. El verdadero diferencial estará en la capacidad de integrar verticalizaciones, ampliar servicios, crear recurrencia y anticipar lo que el consumidor querrá incluso antes de verbalizar. ¿Está su empresa preparada para esta nueva era?!
*Ricardo Longa es director general de voa.delivery, un completo centro logístico que aporta inteligencia a las operaciones de entrega, generando eficiencia financiera y operativa para los restaurantes. La startup ya ha intermediado más de 2 millones de entregas, atiende a más de 2.500 restaurantes en todo Brasil, cuenta con 5.500 repartidores registrados y registra un tiempo promedio de 1 minuto y medio para que los establecimientos encuentren a los repartidores más adecuados. Recientemente, voa.delivery inició operaciones en Porto Alegre y ahora está presente en las tres capitales de la Región Sur, reforzando su expansión y estrategia regional.

