Todavía hay gente que cree que los ciberataques son algo lejano o exclusivo de las grandes corporaciones. Pero la realidad es otra: los delitos digitales se han convertido en una rutina. Estafas silenciosas, fugas de datos, fraudes e invasiones de sistemas han paralizado las operaciones, destruyendo reputaciones y provocando pérdidas que van mucho más allá de lo financiero.
Solo en 2024, el número de delitos digitales en Brasil creció 95% en comparación con el año anterior, según Check Point Software. Y la tendencia sigue creciendo en 2025. La inteligencia artificial, utilizada por las empresas para detectar riesgos, también está siendo utilizada por delincuentes para crear estafas cada vez más articuladas. Una encuesta reciente de Cisco mostró que 93% de organizaciones ya utilizan IA para protegerse, pero 77% han sido atacados con la ayuda de esta misma tecnología. Con este avance, los delincuentes pueden crear comunicaciones falsas extremadamente realistas, que engañan incluso a los más atentos e inducen errores.
Para Allan Costa, director general de ISH Tecnologia, la ciberamenaza ya no es una posibilidad de futuro, es una realidad constante. “La seguridad digital se ha convertido en la conversación de todos. Todo el mundo dice que sí. Pero en la práctica, cuando analizamos el nivel de madurez de las empresas, la mayoría aún está en su infancia.”
En opinión de Allan, la seguridad digital va mucho más allá de la tecnología, implica riesgo, confianza y reputación, y debe estar en la agenda de la junta directiva, no sólo en manos de TINada en seguridad digital es seguro 100%. No existe una solución milagrosa”, alerta.
Sostiene que toda empresa debe asumir que ocurrirán incidentes y, por lo tanto, la atención debe centrarse en la capacidad de detectarlos rápidamente y responder de inmediato. Esto significa tener estructuras de monitoreo como SOC (Centros de Operaciones de Seguridad) y MDR (Monitoreo, Detección y Respuesta) operando las 24 horas del día. “El hacker no tiene horario comercial. Su defensa debe mantenerse al día con este ritmo”, refuerza.
En opinión del CEO, una estrategia eficiente combina tecnología, procesos y personas, con una inversión continua aunque el éxito parezca invisible, cuando “nada sucede”. Además, advierte que muchos ataques comienzan en fallos humanos, como clics en enlaces maliciosos, uso de contraseñas débiles o comportamiento descuidado en las redes sociales.
A modo de ejemplo, explica que en todas las pruebas de concepto realizadas por ISH con nuevos clientes, siempre hay datos filtrados ya disponibles en la web profunda u oscura. Esto demuestra que muchas veces las empresas ni siquiera saben que ya están expuestas.
Allan también comparte recomendaciones personales: utilice contraseñas seguras y cámbielas periódicamente, evite las redes Wi-Fi públicas y, si es posible, separe los dispositivos bancarios de los utilizados para la navegación normal.
Marcos Koenigkan, empresario y presidente del grupo Mercado & Opinión, viene realizando reuniones con grandes líderes del país.
"Vivimos en una época en la que la continuidad del negocio depende directamente de la capacidad de proteger los datos, los procesos y la reputación. Ya no se trata de protegerse de un ataque, sino de cómo su empresa resistirá y reaccionará cuando suceda”, dice.
Para Marcos, el papel de liderazgo nunca ha sido más decisivo. “La seguridad digital debe comenzar desde arriba. Es una opción estratégica que impacta el valor de la marca, la relación con el cliente y la sostenibilidad empresarial”
También señala que el desafío actual no es sólo invertir en herramientas, sino crear una mentalidad organizacional enfocada en la prevención, la preparación y la respuesta inteligente. “La seguridad es rutina, es cultura, es decisión de liderazgo. Y esto debe estar presente en la estrategia de la empresa”, en el concluye.
Paulo Motta, socio de Marcos Koenigkan en Market & Opinion, refuerza: “Es necesario comprender que la seguridad no se hace con una sola acción, es rutina, proceso y concientización en todos los niveles de la empresa
Con los ciberataques cada vez más presentes, la prevención sigue siendo la mejor defensa para las empresas y comienza con un liderazgo comprometido, decisiones estratégicas y un cambio real en la forma en que las empresas ven la seguridad digital: no como un costo, sino como una prioridad para garantizar la confianza, la continuidad y crecimiento.


