Se estima que el Black Friday moverá más de R$13 mil millones en el comercio electrónico brasileño este año, según la Asociación Brasileña de Inteligencia Artificial y Comercio Electrónico (Abiacom). Sin embargo, a medida que el evento se consolida como el más importante del calendario de ventas en línea, también crece la presión sobre las empresas para garantizar alto rendimiento, seguridad y disponibilidad durante los picos de acceso, en un único día que puede definir los resultados financieros del trimestre.
Según Carlos Eduardo Maia, Director de Soluciones Cloud de TIVIT, la preparación ha dejado de ser solo sobre infraestructura robusta. “El Black Friday es una prueba de fuego para el comercio electrónico. No basta con escalar servidores: es necesario orquestar una operación inteligente, con apoyo de la IA, para anticipar cuellos de botella, garantizar una experiencia impecable y la máxima rentabilidad. Quien no lo haga perderá ventas o, peor aún, perderá clientes”.”
La empresa ha reunido las cuatro principales estrategias de nube e inteligencia artificial para ayudar a las empresas a prepararse para el Black Friday y sus grandes picos de acceso:
- Predecir la demanda con alta precisión: utilizar algoritmos de Machine Learning que cruzan datos históricos y tendencias en tiempo real, evitando el desperdicio de recursos o fallos de capacidad.
- Personalizar el carrito de compras: ajustar las recomendaciones de productos en tiempo real permite aumentar la conversión y reducir el abandono del carrito. La IA interpreta el comportamiento de navegación y adapta las sugerencias según el perfil y el momento de la compra.
- Combate inteligente contra fraudes: utilizar análisis comportamental y biometría digital para identificar transacciones sospechosas en segundos, sin interrumpir el journey de compra. La detección temprana evita bloqueos indebidos y preserva los márgenes.
- Atención automatizada con chatbots generativos: asistentes virtuales basados en IA generativa actúan como vendedores digitales, capaces de recomendar productos e incluso finalizar pedidos, reduciendo colas y aumentando la conversión.
Además de estos frentes, Maia destaca la importancia de una infraestructura resiliente, con arquitectura multi-nube y redundancia geográfica para garantizar la continuidad del negocio en caso de eventuales fallos. El uso de edge computing ayuda a reducir la latencia en regiones de mayor consumo y acelerar el checkout, mientras que el monitoreo en tiempo real permite identificar cuellos de botella y actuar antes de que impacten la experiencia del cliente.
“En el Black Friday, los segundos equivalen a millones. Nuestro papel es dar a las empresas la estabilidad y la inteligencia necesarias para transformar picos de acceso en resultados reales, sin comprometer la seguridad o la experiencia del cliente”, afirma Maia.

