Las empresas que aún no han incorporado la inteligencia artificial en la producción y distribución de contenidos, así como en las estrategias de comunicación y marketing, necesitan revisar conceptos y prácticas. El año 2026 marca un punto de inflexión definitivo para este mercado.
Las cifras ayudan a escalar la velocidad de esta transformación. Las encuestas recopiladas por plataformas internacionales de análisis de mercado indican que alrededor de 88% de especialistas en marketing ya utilizan algún tipo de inteligencia artificial en sus rutinas, especialmente en actividades como la creación de contenidos, el análisis de datos y la automatización de campañas. En Brasil, investigaciones como RD Station muestran que más de la mitad de las empresas ya han adoptado la IA en marketing y ventas, aunque sea parcialmente.
El impacto aparece en los análisis de la industria citados por SalesGroup, que apuntan a reducciones de hasta 37% en el costo de adquisición de clientes (CAC) en estrategias basadas en IA, así como ganancias consistentes en la conversión.
Para Lucas Veiga, fundador y director general de Tagbit, una agencia de marketing digital, lo que está en marcha es una reorganización del marketing como función estratégica, sustentada en datos, automatización y personalización continua. “Para muchas empresas, especialmente las pequeñas y medianas, esta transición redefine quién crece y quién simplemente deja de ser visto”, afirma.
Según el experto, en medio del exceso de información que cuestiona la atención del consumidor, la ventaja competitiva migra de quienes hablan más a quienes hablan mejor.“Gana espacio que pueda transmitir el mensaje correcto, a la persona adecuada, en el momento adecuado”.
Por tanto, las organizaciones basadas en datos tienden a tener mejores resultados en el mercado. Los estudios del McKinsey Global Institute indican que las empresas Data-driven tienen aproximadamente 23 veces más probabilidades de ganar nuevos clientes, seis veces más probabilidades de retenerlos y 19 veces más probabilidades de ser rentables en comparación con organizaciones menos basadas en datos.
La inteligencia artificial hace que este enfoque sea factible a escala al permitir que grandes volúmenes de datos se analicen y transformen en decisiones casi en tiempo real, algo difícil de sostener sólo con la operación humana.“Con la IA, la estrategia aprende mientras se ejecuta”, dice Lucas.
En lugar de piezas estáticas, las piezas activas dinámicas ganan espacio, capaces de adaptarse automáticamente al perfil, comportamiento y contexto de cada usuario. Los datos de Statista indican que el mercado global de IA aplicado al marketing debería superar los 100 mil millones de US$ para 2028, impulsado por la automatización creativa. personalización y análisis predictivo.
Accenture señala que el 91% de los consumidores tiende a comprar a marcas que ofrecen experiencias personalizadas. Para las empresas, esto se traduce en un mayor compromiso y menos desperdicio de medios.“La comunicación genérica deja de ser una estrategia sostenible”, evalúa el experto.
Además del impacto estratégico, la inteligencia artificial redefine los costos y las estructuras operativas. Procesos como las pruebas A/B, la optimización de los medios, la segmentación de audiencia y la presentación de informes se automatizan en gran medida. Los informes de PwC indican que la automatización basada en IA puede reducir los costos operativos de marketing hasta en 30%. “Una ventaja competitiva deja de ser presupuesto y se convierte en una” arquitectura, afirma el ejecutivo.
Paradójicamente, cuanto mayor es el uso de la tecnología, más relevante se vuelve la planificación. La abundancia de datos requiere objetivos claros, métricas bien definidas e integración entre marketing, ventas y tecnología.“Sin planificación, la IA amplifica los errores; con dirección, acelera” el crecimiento, resume Veiga.
Y así, el marketing se vuelve menos intuitivo y más sistémico; menos dependiente de campañas puntuales y más basadas en datos, automatización y aprendizaje continuo.“A ahora no pregunta si la empresa utilizará la IA en marketing, pero la utilizará bien. Quién lo hace antes de generar una ventaja competitiva. Quien lo pospone corre el riesgo de volverse irrelevante”, concluye Lucas Veiga.

