La automatización se está saliendo de escena para dar paso a la autonomía. Ésta es la principal conclusión del nuevo informe Leadership Lens, publicado por BRQ Soluciones Digitales, socio integral en el viaje de la evolución empresarial y líder de IA generativa. El estudio escuchó a ejecutivos de diversos sectores y revela las prioridades tecnológicas clave de los CIO y CTO para el año, como inversiones para áreas que combinan eficiencia operativa, autonomía y gobernanza, centrándose en resultados comerciales tangibles.
El informe señala que en 2026 existe una necesidad urgente de integrar la inteligencia en toda la operación, desde los productos digitales hasta la infraestructura y la comunicación. Para Rodrigo Frizzi, director general de BRQ, la consolidación de la IA en todos los niveles del negocio ya no es una opción, es un requisito estratégico. “Quien pueda combinar eficiencia y finalidad en la aplicación de este recurso liderará la próxima era digital”, prevé.
Ux conversacional y Zero UI: el fin de las interfaces visibles
Otra tendencia que se consolida es la UX Conversacional, la nueva fase del Experiencia de usuario, marcado por experiencias digitales centradas en la inteligencia humana y artificial. Las interfaces inteligentes, los copilotos y los asistentes generativos se convierten en estándar.“La mejor interfaz es aquella que es invisible y resuelve” el problema del cliente, afirma Pablo Moura, Jefe de Experiencia de BRQ.
Esta transformación redefine el papel del diseño y marca el comienzo del concepto de Zero UI, en el que la interfaz gráfica da paso a experiencias naturales, basadas en la voz, los gestos y el contexto.“El futuro del buen diseño es invisible pero profundamente humano”, añade Pablo Moura.
Los CIO y CTO deberían ver la UX conversacional como la unión entre eficiencia y propósito, capaz de reducir la fricción y aumentar la accesibilidad.“O Zero UI no se trata de eliminar el diseño, se trata de hacerlo tan intuitivo que el usuario ni siquiera se da cuenta de que existe”.
Ia Agentic: ingeniería digital autónoma
La próxima frontera de transformación tecnológica que los ejecutivos deben mirar va más allá del uso de la IA como copiloto. En 2026, el concepto de Ia Agentica para el Desarrollo, donde el software es creado por ecosistemas de agentes inteligentes que planifican, ejecutan y validan tareas en colaboración.“El futuro del desarrollo no será humano versus la IA, sino que será humano orquestando cientos”, dice Leonel Togniolli, CTO de BRQ.
La adopción de agentes inteligentes está impulsada por la escasez de talento, la complejidad de los sistemas y la necesidad de modernizar las operaciones a escala Nativo de IA y Análisis Autónomos permiten que el desarrollo y los datos se autogestionen, reduciendo el retrabajo y aumentando la confiabilidad.“GenAI, aplicado a metadatos de plataformas (registros, eventos, esquemas y calidad) es lo que permite transformar la observabilidad en autonomía real”, explica Marcelo Sarmento, CTO de BRQ.
En esta nueva dinámica, el papel del ser humano cambia: deja de ser ejecutor y se convierte en arquitecto de sistemas, responsable de definir objetivos, supervisar flujos e interpretar resultados. La IA actúa como una fuerza operativa distribuida, mientras que las personas garantizan dirección estratégica, gobernanza y propósito.
“La autonomía comienza cuando los oleoductos dejan de romperse en silencio y comienzan a ser observados, corregidos y evolucionados por la propia plataforma”, concluye Sarmento.
Gobernanza, ética y confiabilidad: la base de la IA madura
A medida que la IA se convierte en parte de las decisiones críticas, crece el desafío de garantizar la transparencia y la rendición de cuentas. En 2026, la gobernanza ya no será una recomendación para convertirse en un requisito estratégico. “La verdadera innovación no es sólo lo que la IA puede hacer, sino lo que debe hacer”, afirma Leonel Togniolli.
La madurez de 2026 se construirá en tres capas complementarias: gobernanza modelo, que garantiza el control de los datos, versiones y parámetros utilizados; gobernanza de decisiones, que garantiza la trazabilidad y explicabilidad de las acciones tomadas por los agentes; y gobernanza de impacto, que monitorea los riesgos y los efectos sociales, ambientales y de reputación de las aplicaciones de IA.
Para prepararse para este nuevo momento en el mercado, las empresas deben mapear modelos y agentes, capacitar equipos en ética e IA, incorporar la gobernanza en los OKR y adoptar marcos de transparencia como tarjetas de IA y rutas de auditoría. “En el futuro, cada decisión sobre IA deberá tener un propósito explicable, auditable y humano”, concluye Leonel.
“Con la consolidación de la inteligencia artificial en todos los niveles del negocio, desde el diseño hasta el desarrollo, desde la experiencia hasta la gobernanza, 2026 marca la transición definitiva de la automatización a”, concluye Frizzi.

