El capital humano es el principal activo de una organización y por tanto, retener y motivar a los mejores empleados garantiza un rendimiento superior y importantes beneficios para la empresa.
Con la transformación en la gestión de personas, es fundamental adoptar prácticas innovadoras basadas en el talento, la cultura organizacional positiva y el liderazgo efectivo. La unión de estos tres factores puede transformar la experiencia del cliente y, en consecuencia, los resultados de un negocio.
De acuerdo a Alexandre Slivnik, especialista en excelencia en el servicio y vicepresidente de la Asociación Brasileña de Formación y Desarrollo (ABTD), cuando los empleados son contratados con comportamientos y actitudes alineados con la cultura empresarial, se promueve automáticamente un ambiente de trabajo más armonioso y productivo”, explica.
Con las transformaciones en el mundo empresarial y el mercado laboral, los departamentos de Recursos Humanos (RRHH) enfrentan grandes desafíos al asumir el rol de crear negocios con mayor enfoque en el bienestar de los empleados y proyectos con jerarquías horizontales.
Por todo ello, la gestión del talento se ha convertido en parte fundamental de la estrategia que debe centrarse en valorar y desarrollar profesionales que se identifiquen con esa cultura corporativa, creando un ambiente sano y motivador.“Vaya más allá de agudizar al trabajador, pasa por humanizar al ser humano capital, considerando sus particularidades y potencialidades. Las acciones se planifican a medio y largo plazo”.
En su último trabajo, la edición revisada y ampliada del bestseller “Oh poder de actitud”, Slivnik destaca precisamente qué cuidados debe ser trabajado en relación con el empleado. “Propósito, Cultura, Liderazgo y Encantamento” son conceptos necesariamente presentes en empresas que quieren alcanzar y mantener el éxito de”, señala.
A continuación, el experto citó siete estrategias clave sobre cómo crear estos sistemas, desarrollar trayectorias profesionales y políticas humanizadas para ayudar a motivar e involucrar al equipo.
- Definición clara de objetivos y metas
Para que un equipo funcione con un alto rendimiento, es fundamental que todos los miembros comprendan claramente las metas y objetivos de la organización. Las empresas deben establecer metas específicas y mensurables (SMART), asegurando que los empleados comprendan cómo sus contribuciones individuales se conectan con el éxito general de la empresa. Cuando los objetivos son claros, los empleados están más alineados y comprometidos con los resultados.
- Comunicación abierta y transparente
La comunicación eficaz es la base de cualquier equipo de alto rendimiento. Las empresas que promueven la comunicación abierta y transparente crean un entorno donde los empleados se sienten cómodos compartiendo ideas, expresando inquietudes y ofreciendo comentarios. Alexandre Slivnik, especialista en excelencia en servicios, señala que los comportamientos y actitudes de contratación alineados con la cultura organizacional promueven un ambiente de trabajo armonioso y productivo, esencial para el éxito de la comunicación.
- Cultura de colaboración y confianza
Fomentar una cultura de colaboración y confianza es fundamental para la alineación del equipo. Los departamentos de Recursos Humanos (RRHH) que se centran en crear un entorno de trabajo que priorice el bienestar de los empleados, con jerarquías horizontales, ayudan a fortalecer la confianza mutua. Cuando el equipo confía en los demás y en el liderazgo, El trabajo colaborativo fluye naturalmente, lo que resulta en un desempeño superior.
- Retroalimentación y reconocimiento continuo
La retroalimentación y el reconocimiento continuos de los esfuerzos del equipo son cruciales para mantener la motivación y garantizar que todos estén alineados con los objetivos de la empresa. Crear políticas de retroalimentación que fomenten la creatividad y la innovación, como sugiere Slivnik, ayuda a identificar el talento y fomentar un entorno de reconocimiento y aprecio. Celebrar los logros, ya sean pequeños o grandes, mantiene al equipo motivado y comprometido.
- Desarrollo continuo y desarrollo de capacidades
Invertir en el desarrollo y formación continua de los empleados es una estrategia eficaz para mantener la alineación y el alto rendimiento. Las empresas que ofrecen planes profesionales bien definidos, políticas humanizadas y oportunidades de aprendizaje continuo garantizan que sus empleados estén siempre preparados para afrontar nuevos desafíos. La formación continua fortalece las habilidades del equipo y prepara a la empresa para mantener un desempeño excepcional.
- Alineación de valores y cultura organizacional
La alineación de los valores personales de los empleados con la cultura organizacional es esencial para el éxito a largo plazo. Como señala Slivnik, invertir en la gestión del talento significa humanizar el capital humano, valorar y desarrollar profesionales que se identifiquen con la cultura corporativa. Cuando los empleados compartan los mismos valores de la empresa, sus decisiones y acciones estarán más alineadas con la visión y objetivos de la organización.
- Adaptabilidad y flexibilidad
En un mundo empresarial en constante cambio, la adaptabilidad y la flexibilidad son esenciales para mantener la alineación del equipo. Ofrecer opciones de trabajo flexibles, como oficina en casa y horarios diversificados, valora el bienestar de los empleados y demuestra la preocupación de la empresa por la calidad de vida del equipo. Las empresas que promueven un entorno flexible y adaptable están mejor preparadas para afrontar el cambio y mantener al equipo alineado y motivado.


