El calendario promocional brasileño ha experimentado una transformación en los últimos años. Las llamadas fechas dobles (7, 7, 8, 8 y 9), originarias del comercio electrónico asiático, han ganado espacio en la estrategia de los minoristas nacionales y se han convertido en parte de la rutina de compras del consumidor. Sin embargo, datos recientes de Google muestran que el Black Friday sigue siendo la principal referencia promocional en el país, manteniendo su relevancia incluso ante la fragmentación del calendario de ventas.
La investigación reveló un escenario que desafía la percepción de saturación promocional: mientras que el 89% de los brasileños conoce el Black Friday, solo el 24% conoce las fechas de doble descuento. Aún más significativos son los datos sobre la intención de compra: más del 60% de los consumidores tienen planes específicos para noviembre, con un gasto promedio esperado de R$ 600 por persona.
“Hemos observado un comportamiento interesante en el consumidor brasileño. Incluso con más oportunidades promocionales a lo largo del año, el Black Friday aún concentra la mayor expectativa y planificación financiera. Es una fecha que ha trascendido el aspecto promocional y se ha convertido en un ritual de consumo en el país”, analiza Bruno Cunha, cofundador de Kipiai .
La investigación también reveló que el 54% de los brasileños ahorran dinero específicamente para el Black Friday. Esta planificación financiera específica sugiere que la fecha ocupa un lugar especial en el calendario, funcionando casi como un "decimotercer salario" para los consumidores.
Estrategia más allá del precio.
Para las marcas, este escenario presenta tanto desafíos como oportunidades. Las fechas dobles han generado una dinámica de promociones más frecuentes, lo que puede generar fatiga promocional, pero también ha abierto el camino a estrategias de construcción continua de relaciones con el consumidor a lo largo del año.
La estrategia no debe considerar las fechas dobles como competidoras del Black Friday, sino como herramientas complementarias. Pueden, y deben, servir para dar a conocer la marca y probar productos, mientras que el Black Friday sigue siendo el momento de mayor conversión y valor promedio de pedido, explica Cunha.
Mantener el liderazgo del Black Friday también refleja una cuestión cultural. La fecha llegó a Brasil hace más de una década y se ha consolidado en el imaginario del consumidor, creando expectativas que van más allá de la simple búsqueda de descuentos. Este periodo se ha convertido en una ventana de oportunidad tanto para grandes compras como para anticipar las compras de fin de año.
El precio promedio esperado del ticket, de R$ 600, refuerza el carácter planificado del Black Friday, donde los consumidores destinan parte de su presupuesto a compras estratégicas concentradas en un período específico.
Los minoristas deben comprender que cada momento promocional cumple su función en el embudo de ventas. Las citas dobles pueden mejorar la notoriedad y la consideración, pero el Black Friday sigue siendo el momento donde se toma la decisión de compra más estructurada, concluye el experto.

