El período posterior al Black Friday suele tratarse como una fase de descanso para el comercio minorista, pero es exactamente cuando aumentan los riesgos cibernéticos. Según el informe Consumer Pulse, el 73% de los consumidores afirma temer fraudes digitales en las compras de fin de año, y el país registró un crecimiento del 7,7% en las sospechas de fraude digital entre el jueves del Black Friday y el Cyber Monday, en comparación con el resto de 2024.
Estas cifras muestran que el monitoreo posterior a la campaña es tan importante como las estrategias de seguridad durante el pico de ventas. Para José Miguel, gerente de preventas de Unentel, no basta con respirar aliviado tras el pico de ventas, pues es exactamente ahí donde comienzan los ataques más silenciosos. “Vemos muchos casos en que los comerciantes cierran el día celebrando el resultado y, minutos después, sistemas internos ya están siendo escaneados por intrusos”, afirma.
Para transformar esta ventana de riesgo en una ventaja estratégica, se recomiendan tres prácticas fundamentales:
1. Mantener el monitoreo continuo, incluso después del pico
Durante el Black Friday, los equipos suelen estar en alerta máxima, pero cuando el volumen de ventas disminuye, lo mismo no ocurre con el nivel de atención. Es en ese momento cuando los hackers explotan accesos olvidados, contraseñas temporales y entornos con sesión iniciada. Un sistema de monitoreo activo 24 horas garantiza que ningún movimiento sospechoso pase desapercibido.
2. Revisar logs e identificar comportamientos fuera del patrón
El alto volumen de transacciones dificulta el análisis de eventos sospechosos durante el pico. Tras el Black Friday, es el momento de revisar los logs en detalle e identificar patrones anómalos, como accesos fuera de horario, autenticaciones en ubicaciones diferentes o transferencias indebidas de datos.
3. Cerrar accesos temporales y revisar integraciones
Las campañas estacionales crean una serie de credenciales e integraciones con socios, marketplaces y APIs externas. Dejar estos accesos activos después del evento es un error común que amplía el riesgo de intrusión. Una auditoría inmediata tras el cierre de la campaña es indispensable para mitigar vulnerabilidades.
“Tratar el período posterior a la campaña como un momento de relajación es un error. La seguridad digital debe acompañar el ritmo del negocio, incluso en los días en que las ventas disminuyen”, concluye José.

