La transición de NRF 2025 a NRF 2026 marca un hito en la historia del comercio minorista mundial. Esta no es una nueva ola tecnológica ni otra promesa bien presentada en el escenario. Lo que fue evidente en 2026 fue un profundo cambio estructural en la forma en que opera, decide y se relaciona con el consumidor.
En 2025, la inteligencia artificial demostró que funcionaba. En 2026, asumió el cargo.
NRF 2025 ha consolidado un punto importante: la inteligencia artificial ha abandonado definitivamente el campo del discurso y ha comenzado a ofrecer un retorno de la inversión real y mensurable. El comercio minorista global ha experimentado, en la práctica, ganancias relevantes en eficiencia operativa, reducción de costos y mejora de la experiencia del cliente.
La visión por computadora, la automatización logística y los gemelos digitales se han vuelto comunes. Las cámaras inteligentes han comenzado a monitorear el flujo y el inventario en tiempo real. Los robots han aumentado la precisión y velocidad de los centros de distribución.
A pesar de los avances, el modelo dominante en 2025 todavía conllevaba importantes limitaciones. La inteligencia artificial actuó como herramienta de apoyo, no como protagonista. Sugirió, informó, analizó, pero no decidió.
Las soluciones permanecieron aisladas, desconectadas entre áreas. Cada departamento tenía su propia tecnología, sin una visión integrada de la operación. Y al final del proceso, la decisión siguió siendo esencialmente humana: la IA presentó datos, pero el esfuerzo cognitivo y la responsabilidad final recayeron en gente.
Este modelo impidió que el comercio minorista alcanzara su máximo potencial de eficiencia, velocidad e inteligencia operativa.
La NRF 2026 ya marcó la ruptura definitiva con este paradigma.
La inteligencia artificial ha dejado de ser periférica y se ha apoderado del centro de operaciones minoristas, pasando a orquestar procesos de extremo a extremo, con creciente autonomía. El comercio minorista evoluciona de un modelo “” asistido por IA a un modelo guiado por IA.
Redefine tres dimensiones fundamentales del negocio: cómo interactúa el comercio minorista con el consumidor, cómo opera sus rutinas y flujos, y cómo decide, desde el nivel operativo hasta el estratégico, y la IA se convierte en el sistema nervioso de la organización.
Uno de los ejemplos más emblemáticos presentados en NRF 2026 fue la asociación entre Google y Walmart. En él, el viaje de compra completo se produce en una sola conversación con la IA.
AI comprende el contexto, recomienda opciones personalizadas, ajusta las preferencias en tiempo real y finaliza la compra, todo sin redirecciones, clics excesivos ni fricciones.
La búsqueda, la recomendación, el carrito y la caja ya no son pasos fragmentados y se convierten en un flujo continuo y conversacional. La navegación tradicional pierde protagonismo por el diálogo inteligente.
Este nuevo modelo se basa en una arquitectura sin precedentes: el Protocolo de Comercio Universal (UCP). En lugar de sistemas separados, el comercio opera como un ecosistema unificado, orquestado por IA. En este modelo, la inteligencia artificial se coordina de forma integrada: búsqueda inteligente, contenidos dinámicos, ofertas personalizadas, pago simplificado, logística optimizada y postventa activa.
Y el comercio deja de ser una secuencia de sistemas y se convierte en un organismo inteligente, capaz de adaptarse continuamente al contexto.
Pero quizás el cambio más sensible esté en la gestión de surtidos. Los productos ya no se definen en ciclos de planificación fijos y ahora la IA los ajusta dinámicamente, considerando datos locales, perfil regional, clima en tiempo real, eventos, estacionalidad y comportamiento del consumidor.
En este nuevo paradigma, la frase es sencilla: la IA no apoya el surtido. El surtido decide el surtido. El mismo razonamiento se aplica a los precios, los inventarios, la logística e incluso las decisiones financieras.
En NRF 2026, la inteligencia artificial también emerge como copiloto ejecutivo. No solo presenta paneles de control, sino que simula escenarios complejos, prueba hipótesis, evalúa impactos y recomienda acciones estratégicas con justificaciones claras.
Los ejecutivos obtienen la capacidad de anticipar las consecuencias antes de decisiones críticas, reduciendo el riesgo y acelerando movimientos estratégicos.
En lugar de sistemas genéricos, surgen agentes especializados que operan de manera coordinada: agentes de acciones, precios, ventas, financieros y logísticos
Cada agente decide dentro de su dominio, pero en colaboración con los demás. El comercio minorista comienza a funcionar como un sistema autónomo coordinado, capaz de reaccionar en tiempo real a los cambios del mercado.
El impacto es directo y mensurable. Se eliminan las tareas repetitivas. El análisis que tomó días se realiza en segundos. El tiempo ejecutivo migra de la operación a la estrategia.
En ventas, la IA captura señales de intención en tiempo real y presenta ofertas en el momento exacto, con una profunda personalización contextual. La conversión ya no es un evento aleatorio y está orquestada.
Brasil enfrenta una oportunidad histórica y un riesgo real. Las tecnologías presentadas en NRF 2026 no son exclusivas de los mercados desarrollados.
Quienes adoptan primero crean una ventaja competitiva desproporcionada, quienes dudan amplían la brecha de eficiencia y corren el riesgo de volverse irrelevantes en un mercado cada vez más inteligente.
El mensaje principal de NRF 2026 es inequívoco: la inteligencia artificial ya no es una tendencia emergente.
La tecnología ya existe. Se han demostrado casos. El retorno está comprobado.
Sólo queda la decisión de liderar esta transformación o verla suceder desde fuera.
Marcelo Antoniazzi es director general de Gouvea Consulting, que forma parte de Gouvea Ecosystem

