La Generación Z, compuesta por individuos nacidos entre 1996 y 2010, representa un hito en la evolución del consumo, siendo la primera en crecer completamente inmersa en el ambiente digital. En Estados Unidos, un joven de 25 años de esta generación posee una renta *superior* a la de un baby boomer a la misma edad, lo que indica un potencial financiero robusto que promete influenciar profundamente el mercado en los próximos años.
Aunque se enfrenta a incertidumbres económicas y desafíos financieros, esta generación destaca por ser la que más realiza gastos y adopta servicios financieros innovadores, especialmente los sistemas de pago a plazos del tipo... Compre ahora, pague después (BNPL). Esta modalidad facilita el acceso inmediato a productos y servicios, modelando comportamientos de consumo más flexibles y ampliando el poder adquisitivo de forma práctica y accesible.
Los valores que guían las elecciones de la Generación Z van más allá del precio y la conveniencia. Prioridades como la autenticidad, el compromiso con causas sociales, el propósito y las experiencias significativas tienen un papel central en la decisión de compra. Las empresas que desean conquistar este público deben construir conexiones reales y transparentes, alineando sus estrategias con una visión ética y sostenible.
Eduardo Camargo, Director de Crecimiento da Puerta 3 (P3)explica que esta nueva realidad desafía los modelos de negocio tradicionales, exigiendo a las marcas una transformación en sus enfoques comerciales y de relación. “La digitalización intensa, unida a la demanda de personalización y a la búsqueda de un impacto positivo, exige una innovación continua y una comprensión más profunda del comportamiento del consumidor contemporáneo”, afirma.
En resumen, la Generación Z no solo amplía el volumen de recursos disponibles en el mercado, sino que también impulsa una redefinición del consumo —basada en la integración entre tecnología, valores auténticos y experiencias personalizadas—. Este movimiento dibuja el perfil de una economía más dinámica, consciente y alineada con las demandas del siglo XXI.
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