La tendencia es inequívoca: la inteligencia artificial ya no se considera una herramienta y se convierte en una infraestructura central para las operaciones comerciales. Para 2025, alrededor de 88% de organizaciones ya utilizan IA en al menos una función comercial, y muchas de ellas amplían los casos de uso y explotan agentes inteligentes más allá de los proyectos piloto. Empresas consultoras de renombre indican que esta transición hacia usos más profundos seguirá acelerándose a lo largo de 2026 y 2027 a medida que las capacidades de los agentes de IA se integren en el núcleo del negocio.
Tres movimientos principales explican este cambio. El primero es la llegada de modelos multimodales que entienden y generan formatos de texto, imagen, audio y otros datos de forma integrada, lo que amplía enormemente el alcance de posibles aplicaciones y hace que las interacciones con los sistemas sean más naturales y potentes. El propio Gartner estima que 40% de aplicaciones empresariales tendrán agentes de IA centrados en tareas específicas para 2026, un salto significativo en comparación con prácticamente ningún uso en 2025.
Paralelamente, los sistemas agentes se consolidan como el nuevo nivel operativo de las empresas. Ya hoy una parte importante de las organizaciones está experimentando o implementando agentes de IA capaces de realizar flujos de trabajo completos, como integrar datos entre sistemas, completar formularios, ensamblar informes y activar procesos automáticos en diferentes partes de la operación. Investigaciones recientes muestran que 62% de organizaciones experimentan agentes de IA y alrededor de 23% ya están expandiendo estas soluciones dentro de sus operaciones corporativas.
Este movimiento de automatización inteligente ha ido creciendo a un ritmo rápido y tiende a integrarse de forma nativa con el software empresarial a lo largo de 2026.
Este avance crea una nueva lógica de abundancia operativa, en la que los cuellos de botella históricos en el servicio al cliente, el análisis de datos, la gestión de la cadena de suministro y el soporte técnico comienzan a eliminarse o reducirse drásticamente. Los informes de la industria señalan que las organizaciones que incorporan agentes de IA en sus procesos centrales observan ganancias significativas en eficiencia y productividad.
Al mismo tiempo, la transición de una IA de proyecto aislada a una infraestructura implica un rediseño de procesos, nuevos modelos de gobernanza y una reconfiguración de roles internos.
Por lo tanto, 2026 se diseña como un punto de inflexión en el que la IA deja de ser percibida como funcionalidad accesoria y pasa a funcionar como infraestructura empresarial estratégica. Las empresas que ya han internalizado este cambio están rediseñando flujos, revisando estructuras de gestión y aprovechando competitivamente esta reorganización. En este nuevo escenario, el diferencial del mercado ya no es simplemente un modelo operativo “usar AI” en torno a capacidades de inteligencia artificial, distinción que debería separar a quienes avanzan al ritmo requerido para la próxima década de aquellos que todavía tratan la IA como un experimento aislado.
*Felipe Giannetti, ex socio de StartSe y ejecutivo responsable de liderar la expansión de StackAI, una startup estadounidense especializada en automatización corporativa con inteligencia artificial (IA), a Texas (EE.UU.) y Brasil.
