En 2025, la logística dejó de ser una operación entre bastidores y se convirtió en protagonista en las estrategias comerciales. La explosión de comercio electrónico, la creciente demanda de transparencia y la necesidad de eficiencia han cambiado radicalmente la forma en que las empresas planean sus flujos y la forma en que los consumidores evalúan su experiencia de compra. Una encuesta reciente mostró que, en Brasil, sale un pedido de entrega cada siete segundos, y más de la mitad de ellos llegan al cliente en tres días, un ritmo que redefine las expectativas y presiona a toda la cadena.
Pero, al fin y al cabo, ¿cuáles fueron las principales lecciones que 2025 deja para el sector?
1. La experiencia logística se convirtió en parte del producto
El consumidor ya no evalúa solo lo que compra, sino cómo lo recibe. En un escenario en el que los plazos son cada vez más cortos y el volumen de pedidos crece sin pausa, el recorrido logístico se volvió decisivo en la percepción sobre una marca. La rastreabilidad precisa, la comunicación proactiva y la previsibilidad de entrega dejaron de ser diferenciales y pasaron a ser requisitos previos. Las empresas que invirtieron en visibilidad integral de la operación vieron una caída en las quejas, un aumento de la confianza y una fidelización más fuerte, prueba de que la logística, hoy, es parte inseparable del producto.
2. La sostenibilidad dejó de ser discurso y se convirtió en criterio competitivo
Con un mercado logístico que debe crecer más del 20% hasta 2029 impulsado por el comercio electrónico, la presión por la eficiencia ambiental se intensificó. Las rutas optimizadas, la reducción de desplazamientos, los embalajes más inteligentes y la visión integrada de la cadena pasaron a impactar directamente en costos, desempeño y reputación. En 2025, quedó evidente que las operaciones sostenibles son también operaciones más eficientes y que las empresas que no incorporen métricas ambientales a la planificación logística correrán tras el perjuicio en los próximos años.
3. La automatización y la IA inauguraron un nuevo estándar operativo
El sector entró en una fase en la que la inteligencia importa más que el volumen. Con previsiones que indican que el mercado global de logística debe superar los US$ 7,5 billones hasta 2029, la adopción de IA, enrutamiento inteligente y procesos automatizados dejó de ser tendencia y se convirtió en realidad diaria. En 2025, las empresas más competitivas fueron justamente aquellas que anticiparon la demanda, integraron sistemas y eliminaron cuellos de botella con base en datos. La automatización finalmente dejó de ser promesa para convertirse en el corazón de las decisiones operativas.
4. El Black Friday dejó de ser excepción y se convirtió en rutina
El comportamiento de consumo creó una nueva normalidad en la que la lógica de los picos ya no es estacional, sino constante. Lo que antes era un evento anual se convirtió en un laboratorio continuo de eficiencia. En 2025, las empresas necesitaron operar todo el año con la misma precisión y agilidad exigidas en la mayor fecha del retail. Las organizaciones que desarrollaron pruebas de estrés, ajustaron inventarios y estructuraron centros de distribución más receptivos lograron transformar altos volúmenes en ventaja competitiva — mientras otras enfrentaron rupturas y retrasos. La gran lección es que lidiar con picos dejó de ser preparación y pasó a ser estrategia.
5. La colaboración se convirtió en el nuevo motor de la eficiencia logística
Ningún eslabón crece solo. La complejidad del sector hizo imposible operar con silos, y 2025 lo demostró de manera definitiva. La integración entre minoristas, transportistas, operadores logísticos y marketplaces se volvió esencial para reducir fallas, ganar velocidad y optimizar costos. Compartir datos y construir visiones únicas de la operación trajo ganancias tangibles para toda la cadena y principalmente para el consumidor final, que recibió entregas más rápidas, más previsibles y con menos fricción. La logística del futuro es interdependiente, y quien entienda esto tendrá ventaja estructural.
En síntesis, 2025 mostró que la logística ya no es un costo a reducir, sino un activo estratégico. El año refuerza una agenda clara: invertir en visibilidad, automatización, sostenibilidad y colaboración. Si 2025 fue el año en que la logística asumió el protagonismo, 2026 será el año de consolidar esta nueva lógica, en la que eficiencia, tecnología y experiencia del cliente caminan juntas para moldear el futuro del sector.
*Por Adriano Guardiano, Director de Marketing y Ventas de Mobiis.

