Los consumidores están exhaustos de comunicaciones impersonales, genéricas y fragmentadas. Vivimos en una era de cansancio digital, donde estamos sobrecargados de notificaciones y estímulos que hacen que pasemos de ser clientes entusiasmados a usuarios saturados. Si antes lo novedoso era ser digital, hoy, el desafío corporativo es ser relevante para su público objetivo, lo que exige de las empresas una nueva perspectiva más estratégica en esta relación, rompiendo las barreras de este cansancio digital y transformando esa fatiga en ventas asertivas y una mayor generación de valor en los productos o servicios ofrecidos.
Según datos publicados por McKinsey & Company, el 71% de los consumidores espera interacciones personalizadas de las empresas. Sin embargo, el 76% se siente frustrado cuando esto no sucede, ya que solo alrededor del 24% de las marcas ofrecen experiencias verdaderamente personalizadas desde la perspectiva del consumidor. ¿El resultado? Ante la abundancia de alternativas, los consumidores tienden a reducir el número de opciones analizadas, basándose en las diferencias que se les presentan.
Muchos terminan prefiriendo, por ejemplo, elegir marcas ya conocidas o recomendadas, aunque tengan que pagar un poco más caro por ello, ignorando información que consideran irrelevante o compleja. Su sentido del plazo y la urgencia también suele ser un criterio determinante en este asunto, priorizando marcas que atiendan a ese tiempo. Además, todo lo exclusivo, o que genere esa percepción de escasez en el acceso, tiende a despertar un mayor interés en esta selección.
Además de verse influenciados por grandes marcas y personas, todos los factores mencionados anteriormente adquieren fuerza en su toma de decisiones, ante el exceso de información que reciben diariamente, lo que puede llevar a un desengaño selectivo de los consumidores al ignorar comunicaciones genéricas, cancelar suscripciones, silenciar notificaciones y, en consecuencia, impactar directamente en la estrategia de monetización de cualquier empresa que dependa de jornadas digitales para vender, atraer o atender.
El mercado necesita ir más allá de la venta de tecnología, enfocándose en adquirir verdaderos resultados de negocio para cada uno de sus clientes. Después de todo, el crecimiento empresarial no vendrá solo de escalar canales o aumentar el volumen. La verdadera diferencia está en ayudar a los consumidores a vencer el cansancio digital con experiencias más inteligentes, eficientes y personalizadas. Esto significa monetizar no solo por la entrega del mensaje, sino por el impacto generado en la experiencia del usuario final.
La era del cansancio digital exige una nueva postura de las empresas. Triunfar en este escenario no depende de hablar más alto, sino de hablar mejor, lo que demanda tecnología, inteligencia y estrategia. Transformar cada interacción en una conexión valiosa, y cada producto en una experiencia que realmente valga la pena. Algo que, para lograr el éxito esperado, exigirá la creación de jornadas de compromiso más cortas e intuitivas, desarrollando productos que ayuden al cliente a decidir, y no solo a recibir información.
Los productos invertidos en este sentido deben contener soluciones de jornada SaaS que permitan orquestar comunicaciones multicanal con lógica, contexto y eficiencia, reduciendo el ruido y aumentando la relevancia. Ir más allá del texto en sí, construyendo flujos inteligentes de atención, ventas y notificaciones de extremo a extremo, con interfaz humana y contexto dentro de un único ecosistema integrado que proporcione los servicios adecuados de principio a fin.
Contribuyendo aún más con esta asertividad, existen muchos agentes autónomos (IA) capaces de automatizar este proceso sin deshumanizar la atención, permitiendo interacciones que aprenden y evolucionan con el usuario – un antídoto directo a la comunicación robotizada que desgasta la experiencia digital. Estas tecnologías facilitarán el uso de datos conductuales e históricos de los clientes para crear campañas cada vez más personalizadas y accionables.
Vencer la barrera del cansancio digital no es algo sencillo en la era actual en que vivimos. Para tener mayor éxito en esta lucha, es importante contar con la orientación de especialistas que proporcionen plataformas que organicen esta cadena de comunicación, con canales robustos capaces de soportar estas estrategias.
Es urgente, más que nunca, que las empresas mitiguen los riesgos de la fatiga digital en sus clientes, proporcionando soluciones completas que entreguen valor real en cada interacción entre las partes, a fin de evitar un impacto directo en sus ingresos. Esfuerzos enormes, pero que, sin duda, traerán resultados excelentes para una relación más próspera y de confianza con sus consumidores.

