Por Mariana Ramírez, líder de marketing para América Latina en Axis Communications
El comercio minorista está pasando por una nueva era impulsada por la inteligencia artificial (IA) y la visión por computadora. Lo que antes eran simples cámaras de seguridad, hoy se convierten en poderosos generadores de datos capaces de anticipar la demanda, optimizar las operaciones y mejorar la experiencia de compra. En un mercado donde cada interacción cuenta, la tecnología se posiciona como el mejor aliado para entender y servir a los consumidores.
A medida que las compras en línea continúan creciendo, con proyecciones para superar los 11 billones de dólares en 2028, las tiendas físicas enfrentan el desafío de ofrecer experiencias igualmente personalizadas y eficientes. Gracias al análisis basado en IA, los minoristas ahora pueden obtener información valiosa sobre el comportamiento del cliente en el punto de venta, desde cómo se mueven por la tienda hasta la cual los productos despiertan su interés. Esto permite decisiones más rápidas basadas en datos.
La innovación comienza desde la llegada del cliente. En los estacionamientos, por ejemplo, las cámaras inteligentes pueden detectar vehículos, notificar a los empleados y activar mensajes automáticos para mejorar los tiempos de servicio. Dentro de la tienda, los sistemas de análisis registran tráfico en tiempo real, ayudan a planificar los turnos de los empleados y permiten evaluar el impacto de las campañas publicitarias o los cambios en el diseño del producto. Cada rincón de la tienda se convierte en una fuente útil de conocimiento para optimizar la operación.
La gestión de inventario también se beneficia de esta tecnología. Los algoritmos de aprendizaje automático analizan las imágenes de estante y lo alertan instantáneamente cuando un producto está a punto de agotarse. Esto evita la pérdida de ventas y mejora la satisfacción del cliente. Además, los mapas de calor y la detección de objetos nos permiten comprender qué áreas o productos generan más interés, ayudando a diseñar estrategias y precios de visualización más eficaces. En otras palabras, AI no solo observa: aprende y actúa.
El futuro del retail será más predictivo, automatizado y sostenible. Las grandes marcas, como Lowe's en Estados Unidos, ya utilizan sistemas de videovigilancia inteligentes para analizar el flujo de personas, medir el rendimiento de los espacios y detectar oportunidades de mejora. Sin embargo, el éxito de esta transformación también depende de la transparencia y la confianza. Garantizar la privacidad de los datos y comunicar claramente cómo se utilizan es esencial para fortalecer la relación con los consumidores.
La inteligencia artificial ya no es una promesa, sino una herramienta fundamental para el éxito minorista. Convertir cámaras en asistentes inteligentes no solo mejora la seguridad, sino que también impulsa las ventas, optimiza los recursos y restablece la experiencia del cliente. En un entorno competitivo, la pregunta ya no es si los minoristas deberían adoptar la IA, sino cuándo lo harán. El futuro del comercio minorista está aquí y tiene un aspecto más nítido que nunca.

