El uso de tecnología, inteligencia artificial y nuevas estrategias de marketing ha beneficiado directamente al productor rural y al desarrollo de la agroindustria, facilitando soluciones cotidianas como subastas online, simplificación de la financiación agrícola y un camino más corto hacia el servicio especializado.
Las innovaciones en los agronegocios, la industria y el sector de la distribución están relacionadas con el objetivo de aumentar la productividad agrícola de manera sostenible, frente al desafío de producir 60% más de alimentos para 2050 para alimentar a una población mundial de 9.300 millones de personas, como predijo la FAO (Alimentación y Organización Agrícola).
Según MarketsandMarkets, una plataforma global dedicada a la investigación de mercado, se prevé que el mercado de IA orientado a la agricultura alcance los 4.700 millones de dólares estadounidenses en 2028.
La tecnología acorta el camino entre el productor rural y las soluciones para el día a día del agronegocio. Entre los frentes que ya opera la IA, se encuentra el servicio automatizado y personalizado al productor rural.
Los agentes de inteligencia artificial están capacitados para servir vía WhatsApp, simulando financiamiento en tiempo real y generando propuestas personalizadas para el productor rural. La IA también orienta sobre insumos agrícolas, responde preguntas y ayuda a los compradores, funcionando como una extensión digital de los equipos comerciales.
William Crizostimo, experto en marketing, tecnología y ventas y director ejecutivo de BW8, explica que el objetivo de la innovación y el uso de la IA en la industria es crear inteligencia de mercado para anticipar las demandas.
“Uno de los objetivos es lograr previsibilidad de las ventas en sectores históricamente inestables. Poner al agricultor, al distribuidor y a la industria en el mismo flujo de datos y” comunicación, afirma el director general.
La IA está diseñada para operar en un entorno seguro y controlado donde todos los datos técnicos y operativos están protegidos, y las respuestas proporcionadas siguen pautas específicas de la empresa, minimizando el riesgo de malas interpretaciones.
De esta manera, la herramienta se vuelve adaptable para satisfacer las necesidades de diferentes tipos de negocios, operando dentro de las especificaciones determinadas por cada escenario de servicio. En la agroindustria, por ejemplo, la IA ha sido capacitada con una amplia base de datos técnica, que incluye manuales de equipos agrícolas, catálogos de insumos y defensivos, y guías de mantenimiento. Esto garantiza que las respuestas sean precisas, claras y alineadas con las mejores prácticas de la industria.
Entre los resultados, el uso de IA automatizada redujo el tiempo de servicio al cliente en 40% y aumentó la satisfacción del cliente en 25%, según datos de BW8.
“Con esto demostramos que no basta con echar agua sobre las hojas. Es necesario regar el suelo para que crezca toda la cadena”, afirmó el director general de la empresa tecnológica.

